No todo lo que se malogra en casa necesita de un especialista para remediarse. Basta con tener algunos conocimientos básicos para arreglar aquellas cosas que, muchas veces nos dicen, no deberíamos tocar.

Por este motivo, te damos algunos tips para solucionar o arreglar los desperfectos más sencillos que puedas encontrar en tu hogar.

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  • Cambiar un tomacorriente: Lo primero que debes hacer es bajar la llave general de luz, así evitarás el riesgo de electrocutarte. Primero retira la tapa del tomacorriente y saca los tornillos que lo sujetan. Una vez abierto, debes revisar y recordar cómo se encuentran colocados los cables, para conectarlos de la misma forma. Desconéctalos y conecta los cables al nuevo tomacorriente, ajusta los tornillos para fijarlo y coloca la tapa. Enciende la llave general de la luz para comprobar que todo funcione bien.

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  • Elimina fugas de agua: Durante unos minutos cierra la llave general y todos los caños. Si alguno gotea, ajusta la tuerca que está al inicio del caño con una llave inglesa. Esta pieza es la base que mantiene el caño fijo al lavatorio o a la pared. Si continúa el goteo, lo mejor es llamar a un gasfitero. Reparando las pequeñas fugas en la casa verás los resultados en el recibo de agua.

  • Desatorar una tubería: Echa media taza de bicarbonato por la tubería, agrega un poco de vinagre y espera 10 minutos. Esto formará una espuma blanca que, al contacto con agua caliente, despejará cualquier tipo de impureza. Se recomienda realizar este procedimiento cada cierto tiempo, para mantener las tuberías limpias.

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  • Limpiar el óxido: Si ves que la grifería de tu cocina, baño o lavandería cambia de color, debido al óxido, puedes removerlo de una manera muy sencilla. Sumerge las piezas oxidadas en vinagre blanco, limón y sal. También puedes agregar bicarbonato de soda, que venden en cualquier farmacia. Con esto removerás el óxido de manera rápida y sencilla.

  • Cambiar una cerradura: Ten a mano un destornillador y la cerradura nueva. Retira la antigua cerradura aflojando los tornillos que la sujetan a la puerta. Esta acción la debes hacer sujetando la manija y jalando hacia arriba para retirarla. Mide el espacio que ocupará el repuesto y realiza perforaciones si son necesarias. Finalmente, acomoda la cerradura y ajústala fuertemente con los tornillos.


Recuerda que no todo lo podemos solucionar nosotros, y que, si el problema escapa a nuestras manos, podemos recurrir a la ayuda de un especialista. Con un seguros de hogar no sólo tendrás un respaldo en caso lo necesites, también contarás con beneficios adicionales como servicio de gasfitería, electricista, entre otros.

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